Venecia III: escapada a Verona y último día en Venecia!

¡Hola viajeros!

Hoy hace una semana que inauguramos el blog y para celebrarlo os traemos el último post de nuestro viaje a Venecia. ¡Esperamos que os guste!

Verona

Al día siguiente de visitar las bonitas islas de Murano y Burano fuimos en tren a Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. En un principio no estaba en nuestros planes visitar esta ciudad, pero como íbamos bien de tiempo lo decidimos la noche de antes. Los billetes de tren nos costaron 18€ por persona ida y vuelta (ahora debe ser algo más caro, de esto hace ya 3 años!) y tardamos más o menos una hora desde Venecia.

Nada más llegar fuimos hacia el centro, cruzamos I Portini della Brà y a partir de aquí nos sentimos que ya estábamos inmersos en Verona. Justo después nos encontramos con la Piazza Brà, donde se encuentra la Arena, un anfiteatro romano que recuerda al Colosseo de Roma.

Después de callejear un poco llegamos a la Piazza delle Erbe, una de las más conocidas y pintorescas de Verona. Destaca por sus edificios, algunos de ellos con frescos en las fachadas, desgastadas por el paso del tiempo. En esta plaza también se encuentra la Torre dei Lamberti, un mirador de 84 metros de altura. Nosotros no subimos, pero seguro que las vistas desde allí son geniales.

Justo al lado de esta plaza está otra muy conocida: la Piazza Signori, una plaza elegante, señorial, como su nombre indica; y custodiada en el centro por el monumento a Dante, el escritor de La Divina Comedia. En esta plaza hay muchos restaurantes y es donde nosotros comimos, pero está en pleno centro turístico de la ciudad y, aunque los precios no son extremadamente caros (nos gastamos incluso menos que en algún restaurante de Venecia), seguro que se pueden encontrar sitios muchísimo mejores.

Después de comer paseamos junto al río Adige que atraviesa toda la ciudad y desde donde hay unas vistas muy bonitas de Verona y del castillo San Pietro. Volvimos a adentrarnos en las calles de la ciudad hasta llegar a la catedral de Santa Maria Matricolare, que se encuentra en una plaza muy acogedora y tranquila. Me encantó este rincón, quizás porqué a penas había turistas. Además, allí encontramos una cafetería con un patio interior donde tomamos un café y un postre riquísimo.

Una vez saciada nuestra “gulilla” volvimos hacia la Piazza delle Erbe y de allí fuimos a la Casa de Julieta. Lo más sorprendente al entrar es el pasillo con las paredes llenas de mensajes y escritos románticos hechos por los visitantes. Después se llega a un patio interior donde se encuentra la estatua de Julieta, la entrada a la casa y el famoso balcón que nos recuerda la historia de Shakespeare. La casa fue reformada a principios del siglo XX y se añadieron algunos balcones. Poco después se inauguró el museo como reclamo turístico. De nuevo nos sorprendió encontrar las paredes del patio llenas de candados y ¡chicles!. La sensación fue un poco decepcionante… estaba abarrotado de gente y lo encontramos algo súper turístico y no nos transmitió esa sensación de lugar romántico y especial que se puede leer en las guías. Así que optamos por no entrar en la casa, hicimos algunas fotos en el patio y decidimos volver a Venecia. Queríamos cenar en la laguna e ir a ver unos fuegos artificiales que hacían esa noche desde la Piazza San Marco y que se celebran cada tercer domingo de julio para conmemorar el fin de la peste en el siglo XVI. Ahora lo pensamos y realmente esos días en Venecia dieron mucho de si y las noches fueron realmente especiales!

 

Último día en la bella Venezia!


Nuestro vuelo de vuelta a Barcelona era por la noche, así que teníamos casi todo el día por delante para acabar de ver cosas pendientes y recorrer nuestros canales preferidos de nuevo… 🙂 Por la mañana deambulamos un poco y después de comer visitamos el Palazzo Ducale. Escogimos la entrada general, sin los museos. Nos encantó poder ver el Puente de los Suspiros desde el interior del palacio y pasar por dentro. El puente une la antigua prisión con el palacio Ducal y recibe este nombre por los prisioneros que lo cruzaban y suspiraban al ver por última vez el mar.  Después de la visita volvimos a dar una vuelta por la plaza San Marco y de nuevo a callejear por última vez antes de volver al hotel a buscar las maletas para ir al aeropuerto y regresar a casa.



Con este post despedimos Venecia. Ya veis que 5 días dan para mucho, así que si os animáis a visitar la ciudad y tenéis cualquier duda o comentario no dudéis en escribirnos.

Estad atentos al blog porque próximamente empezamos nueva aventura viajera!

Ci vediamo! 🙂

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